He de confesar...que yo no creía seriamente en nada hasta que le vi.
A él...
Irradiando energía e invadiendo de su esencia corazones.
Rompiendo esquemas, descontrolando el tiempo, haciendo resurgir la primavera en pleno otoño y dejando en su ausencia al mismísimo invierno. (que frío sin ti...)
Se cargaba cualquier rutina con su tímida sonrisa, y decía todo cuanto callaba con su simple y compleja mirada.
Desde entonces, desde que me sonrió en los labios, empecé a creer, firmemente, que sus ojos son motivos suficientes.
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