Ahora que ha oscurecido y no hay luz natural que pueda confundirme, voy a intentar definir tu color de ojos.
Pensarás que es tan sencillo como decir que son marrones color miel y quizá tengan un toque verdoso.
Yo diría, que son color sol. Pues transmiten la grandeza de mil rayos, y no queman; pero vaya si calientan...
E iluminan como la mismísima luna llena.
Son buena energía, paz y tranquilidad.
Si bien, mirarte a los ojos es como refugiarme en el paraíso más complejo.
Pues en tu mirada, lo difícil sería no perderse.
Aunque, resulta tan curioso que me pierda para encontrarme...pues en tus ojos, veo un reflejo más real que en el mismísimo espejo.
Y yo... Necesito encontrarme para quedarme sin ninguna explicación.
Porque la única explicación necesaria, está en tus ojos, en tu profunda mirada.
¿Quién caería en la trampa de mirarte a los ojos?
Yo, yo caería. Es más, caí, caigo y volveré a caer adrede cada vez que tenga la oportunidad tan cerca...que pueda besarte las veces que quiera antes de que anochezca y tenga que marcharme.
Ya sabes, marcharme para seguir echándote de menos, a solas con el frío en mi cuarto, un café y un par de folios. Todo con sabor a ti. Pues hace mucho tiempo que no dejaba que alguien empapara todo con su olor. Y ya ves...llegaste tú.
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