martes, 18 de noviembre de 2014

Menos por menos es más.

Y entonces, cuando ya ni lo esperas, aparece alguien que rompe todos tus esquemas y te transmite, en escasas horas, la confianza que otros se ganaron en años.
Y ya no puedes parar, ni quieres.
Empiezas a sentir y a dejarte ser, te das cuenta de que mereció la pena esperar.
Tus días se basan en su voz y sus letras.
Se convierte en una necesidad y...aprendes a querer como si no existiera un mañana.
Cuando estás con él, lo demás no importa. Es como si por un momento se pudiese vivir en el presente sin pensar en el futuro.
Como sentir volar cada vez que te roza y acaricia.
Como creer poder con cualquier cosa si te abraza.
Como querer con limón y sal, con luz u oscuridad.
Leer su cuerpo en braile con las luces apagadas, sería, si bien, como entrar en el paraíso al tacto con los ojos vendados.
Y que tu saliva me cure las heridas, mientras te lleno de besos los lunares.
Desear intensamente y querer diferente.
Puede que tu vacío y el mio se complementen desde aquel día en que nos creímos desastres llenos de defectos, y empezamos a querernos.
Puede que nunca antes se haya convertido un desastre en favorito.
Pero menos por menos es más, y tú eres la excepción que confirma la regla.



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